El arte del esgrafiado o labrado de jícaras es la más genuina representación de la artesanía tabasqueña. Se inicia desde que el fruto está en la planta, ya que se escoge desde su nacimiento. Cuando el fruto está preparado para separarlo de la planta, se inicia el proceso de corte, vaciado y labrado, en el que el artesano utiliza herramientas rudimentarias. Uno de los municipios donde este arte ha cobrado singular fama es Jalpa de Méndez. En #Nacajuca se fabrican también bellas jícaras labradas.


Otro de los frutos que adquiere atractivas formas al ser labrado es el coco. Con él se elaboran preciosas estatuillas, elementos de cocina y todo tipo de objetos decorativos. Son aficionados a este arte los poblados costeños como Paraíso, que es famoso por sus figuras decorativas talladas en coco seco. En Cárdenas y Jalpa trabajan, asimismo, la artesanía de coco; en esta última localidad se trabaja igualmente el hueso. Los motivos religiosos, joyería y pequeñas esculturas son los predominantes en el labrado de este tipo de material.
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