Hay varias versiones sobre su etimología. Entre las más difundidas está la que asegura que proviene de “eguinad” o “equinand”, término con el que los celtas designaban al obsequio de fin de año; mientras que hay otra que considera que deriva de la frase latina “noc in anno”, que significa “en este año”.

Se trata de una prestación que muchos empleados recibimos para enfrentar los gastos de fin de año y su historia tiene diversas fuentes, se trata de la costumbre de ofrecer o dar un regalo cada fin de año.

El origen de la tradición de intercambiar regalos tampoco es claro, pero suele atribuirsele a Tito Tacio, rey que gobernó Roma junto con Rómulo (uno de sus fundadores). De acuerdo con el Diccionario de Mitología Universal de Akal, Tacio inició la costumbre de recoger ramos de pino cortados del bosque de Estreñía o Estrenua, diosa de la salud, para regalarlos a familiares y amigos con motivo del fin de año. Con el tiempo, se sustituyeron las ramas por regalos más valiosos, como ropa y metales preciosos. Del nombre de la diosa deriva el término italiano “strenna” y el francés “étrennes”, que se refieren a los regalos de año nuevo.

Más tarde, la Iglesia Católica adoptó de los paganos la costumbre de intercambiar regalos, coincidiendo con las fechas de la Fiesta de Epifanía, un periodo de 12 días desde el 25 de diciembre al 6 de enero.

En el caso de México, la costumbre de regalar dulces y alimentos de todas clase se extendió al contexto laboral, y pasó de ser opcional a ser una prestación monetaria obligatoria en 1970, con una reforma a la Ley Federal de Trabajo, la cual estipuló que el aguinaldo debía ser equivalente a por lo menos 15 días de salario y debe entregarse #antes del 20 de diciembre.